31 de mayo de 2008

Prólogo para el Critón de Platón

Critón, amigo y discípulo de Sócrates, tras enterarse que la nave de Delos ha sido avistada, y se encuentra a un día de llegar a Atenas, fecha en que Sócrates deberá beber la cicuta, acude a la prisión. Critón encuentra a Sócrates profundamente dormido, y decide no despertarlo. Sorprende a Critón la actitud libre y serena de Sócrates frente aquella condena injusta, frente a la muerte. «La libertad del hombre –dirá Victor Frankl– radica en aquella capacidad de elegir la actitud personal ante un conjunto de circunstancias adversas, elegir ser dignos del sufrimiento, eso atestigua la capacidad humana para elevarse por encima de su aparente destino, eso es afrontar o asumir la responsabilidad de vivir». La condena de muerte que ha caído injustamente sobre Sócrates no ha minado su libertad espiritual, no ha quebrantado su carácter y su vocación. Sócrates se eleva dignamente ante la muerte. Esta actitud es la que encontramos en el Critón, Sócrates es victima de una injusticia, él lo sabe; para Critón es inconcebible que Sócrates siendo y sabiéndose inocente tenga que cumplir una condena injusta, él mismo está decidido a brindar todo su apoyo para ayudarle a escapar y así salvar su vida. Y ese es el motivo de su visita, Critón viene a pedir a Sócrates acepte escapar. En el desarrollo del dialogo Sócrates desarma una a una las razones de Critón.

Critón increpa a Sócrates el no hacer nada por salvar su vida, Sócrates sostendrá que «no es el vivir lo que ha de ser estimado en el más alto grado, sino el vivir bien». Critón sostendrá que la condena es producto de una injusticia, frente a ello Sócrates responderá: «no se debe devolver injusticia por injusticia ni hacer daño a hombre alguno, ni aún en el caso de que recibamos de ellos un mal, sea el que fuere». Y he aquí el problema esencial del dialogo el Critón: ¿debe la persona victima de una injusticia, pagar la injusticia recibida con otra injusticia?¿Se combate una injusticia con otra injusticia?¿El ser victimas de una injusticia, acaso nos da la impunidad para actuar injustamente? Y la respuesta que nos da Sócrates es que de ningún modo se debe obrar voluntariamente con injusticia. Por ello su negativa a salvar su vida realizando una acción injusta. Debido a que no se combate un error, con otro error, sino con la Verdad. Del mismo modo no se puede combatir la injusticia, agregando más injusticia al mundo, sino practicando la Justicia. Y por ello “es preferible sufrir una injusticia que cometerla...”, quizás no podamos evitar sufrir acciones injustas, pero podemos elegir, y allí reside la grandeza moral del ser humano, el no dejarse arrastrar por la injusticia, no caer en su juego, la violencia engendra más violencia, podemos decir lo mismo de la injusticia, la acción injusta que nos lastima, la circunstancia adversa puede afectarnos exteriormente, pero no puede afectar nuestro ser intimo, Sócrates lo sabe, en cambio aquella persona que comete una injusticia, se convierte en causa eficiente de la injusticia y con ello la injusticia penetra y destruye su ser intimo.

Critón sostiene que ante la opinión pública, Sócrates y sus discípulos serán vistos como cobardes, ya que contando con los medios para salvar su vida, nadie de los suyos ha hecho nada por librarle de la muerte. Sócrates que siempre señala la necesidad de guiar nuestra conducta de acuerdo a la opinión del hombre sabio, antes que en la opinión de la mayoría, responderá: «En modo alguno debemos cuidarnos tanto de qué dirá acerca de nosotros la gente; nuestra sola preocupación ha de ser que dirá acerca de lo justo y de lo injusto el entendido, él sólo, junto con la verdad misma.» Este fragmento del Critón me conduce a un dialogo entre Jean Guittón y Miterrand que pregunta: ¿Somos nosotros lo que la gente cree que somos? Y Guitton responde: «Lo que me agrada en Dios es que Él ve a las personas como son y que ellas son como Él las ve». Tanto en las palabras de Sócrates como en las de Guittón encontramos presente el hecho de que sólo Dios conoce nuestro ser intimo, y nuestras obras en ultima instancia deben regirse según su mirada. Así lo atestigua el ultimo párrafo del dialogo «Ea, pues, Critón; obremos así, puesto que así lo indica la divinidad». Y es esta pauta de conducta que dará a Sócrates esa serenidad del hombre justo ante la muerte, su creencia en el Hades, la justicia divina, es expresada en aquel sueño que narra casi al inicio del dialogo: «Soñé que una hermosa y linda mujer, vestida de blanco, se acercaba a mí y me decía: Sócrates al fértil país cuyo nombre es Ftía irás, creo yo, en el tercer día»

Pero el hombre no sólo es responsable ante la Divinidad, sino también, mientras estemos en este mundo, ante los hombres. En el Critón encontramos una apología a las leyes de la ciudad, que todo hombre, en tanto ciudadano debe respetar, practicar y proteger. Sócrates ciudadano ejemplar de Atenas, comprende que el incumplimiento de las leyes por parte de los ciudadanos trae consigo la ruina de la ciudad; por ello, ante la propuesta de fuga de Critón invoca a las leyes de la ciudad las cuales le salen al paso, y le dicen: “Nosotras te trajimos al mundo, te criamos y educamos, hicimos participes de todos los bienes de que nos fue posible a ti y a todos los demás ciudadanos.” Las leyes señalan su importancia para la convivencia entre los hombres, por ultimo le interpelan: «En fin, Sócrates, ríndete a mis razones, sigue los consejos de la que te ha dado el sustento, y no te fijes, ni en tus hijos, ni en tu vida, en ninguna otra cosa, sea lo que sea, más que en la Justicia, y cuando vayas al Hades tendrás con que defenderte delante los jueces. Por que desengáñate si haces lo que has resuelto, si faltas a las leyes, no harás tu causa ni la de ninguno de los tuyos, ni mejor, ni más justa, ni más santa, sea durante tu vida, sea después de tu muerte. Pero si mueres, morirás victima de la injusticia, no de las leyes, sino de los hombres; en lugar de que si sales de aquí vergonzosamente, volviendo injusticia por injusticia, mal por mal, faltarás al pacto que te liga a mí, dañarás a una porción de gente que no debían esperar eso de ti, te dañarás a ti mismo, a mi, a tus amigos y a tu patria. Yo seré tu enemigo mientras vivas, y cuando hayas muerto, nuestras hermanas las leyes que rigen en el Hades, no te recibirán indudablemente con mucho favor, sabiendo que has hecho todos los esfuerzos posibles por arruinarme. No sigas, pues, los consejos de Critón, y si los míos.» El dialogo finaliza con la negativa de Sócrates y la aceptación de Critón de la decisión de su amigo y maestro.

José Carlos Maríategui: aportes a la educación y las ciencias sociales



Nota: Cuando creé esta blog inicialmente publiqué las entradas, no hubo comentarios... pensé que nadie lo leería y me olvidé de él por un largo tiempo.... Revisando este antiguo blog he descubierto que esta entrada en 10 años ha tenido casi 22400 visitas, y de seguro fueron jóvenes estudiantes buscando información sobre uno de los más importantes pensadores políticos del Perú y Latinoamérica, por ello, antes de iniciar la lectura del ensayo creí conveniente hacer una breve presentación de uno de los más importante intelectuales peruanos del siglo XX.


Los aportes de J.C.M. a la educación y a las ciencias sociales, no se mueven en el plano académico, Mariátegui forjó sus ideas y sus aportes en la lucha social y motivado por sus ideales políticos. Estos aportes consisten principalmente,  en el punto de vista adoptado para la comprensión de la realidad nacional y su problemática, este punto vista condicionado por su deseo de construir el socialismo peruano, y el análisis de la realidad peruana desde la conquista hasta las tres primeras décadas del siglo XX, lo llevó a adoptar el enfoque marxista para el análisis de la realidad nacional, pero, lo que en Mariátegui es digno de destacarse, es su rechazo a toda actitud "dogmática" frente a otras teorías, frente a las cuales mostró una apertura ideológica y con las cuales intento nutrir su visión marxista de la realidad peruana; por otro lado, buscó en todo momento la "unidad" de los socialistas en sus realizaciones concretas de organización, frente a las diversas actitudes divisionistas, comprendió que el socialismo peruano, no podía ser construido solo por el proletariado nacional, sino que vio en el poblador indígena y campesino explotado desde la colonia, el verdadero potencial revolucionario del pueblo peruano, por ello, consideró el problema del indio y el problema de la tierra, como uno de los problemas más urgentes a resolver con una revolución socialista... que debe ser una "creación heroica" poniendo énfasis en el potencial ideológico y político del socialismo, no como una ideología dogmática y acabada, sino más bien como una ideología dialéctica y con constante capacidad de renovación, Mariátegui hablaba a los peruanos de la década del 1920-1930... Los comunistas de su época no supieron entender la novedad del pensamiento del Amauta, pero al final la originalidad de su pensamiento fue revalorado, pero su voz sigue resonando aun en el 2020, los fracasos de los proyectos socialistas, no deben ser excusa para abatirnos y caer en algún escepticismo que nos lleva a la inacción, sino que se deben analizar los factores que trajeron consigo dicho fracaso y buscar la renovación y construcción del socialismo en la época que nos toque vivir... El principal aporte político de Mariátegui esta en la comprensión en que el verdadero socialismo siempre estará en vías de construcción y mejoramiento porque es dialéctico y una fuerza renovadora de la sociedad...

En el ámbito educativo, Mariátegui pese a no ejercer la docencia en una institución educativa formal, (aunque llegó a dictar algunos seminarios en la "universidad" González Prada, institución fundada por Haya de la Torre y que buscaba la unidad de los obreros y los estudiantes universitarios) comprendió el rol educativo e "ideológico" de los medios de comunicación masivos como la prensa, a ello se debe la creación de la revista Amauta y el periódico Labor. 

Además, es importante recalcar la importancia de la actividad periodística en su formación, este aspecto es semejante al caso de Marx, quien también se destacó por su actividad periodística, ambos se empaparon de los problemas sociales por su actividad periodística. Fue el periodismo quien les dio el análisis certero de la realidad social y su compromiso político con los menos favorecidos.

Mariátegui en los Siete ensayos, analizó el problema educativo nacional ligándolo al problema económico, nuestra educación aparece como una repetición y calco de otros países (España, Francia y EE.UU.), denunció la herencia española y francesa en la influencia educativa, es decir, la "mentalidad feudal" de la sociedad que se evidencia en la educación nacional, de carácter "feudal y "literario" y en el rechazo de las "actividades productivas", y el modo despectivo de ver dichas actividades, ademas denunció la educación clasista, en nuestro país la educación no es igual para todos los peruanos, sino que varía en función de las clases sociales, sostenía que el Estado debía promover una "educación única" que busque desarrollar el potencial humano de todos las personas independiente de su clase social.

I. VIDA Y FORMACIÓN INTELECTUAL DE MARIÁTEGUI

A continuación veamos algunos apuntes biográficos donde Mariátegui esboza brevemente los acontecimientos que delinearon su vida:

“Aunque soy un escritor muy poco autobiográfico, le daré yo mismo algunos datos sumarios. Nací el 95. A los 14 años entre de alcanza-rejones en un periódico. Hasta 1919 trabaje en el dairismo, primero en “La Prensa”, luego “El Tiempo”, finalmente en “La Razón”. En este último diario patrocinamos la reforma universitaria. Desde 1918, nauseado de política criolla, me oriente resueltamente hacia el socialismo, rompiendo con mis primeros tanteos de literato inficcionado de decadentismo finiseculares, en pleno apogeo. De fines de 1919 a mediados de 1923 viajé a Europa. Residí más de dos años en Italia, donde desposé una mujer y algunas ideas. Anduve por Francia, Alemania, Austria y otros países. Mi mujer y mi hijo me impidieron llegar a Rusia. Desde Europa concerté con algunos peruanos para la acción socialista. Mis artículos de esa época señalan mi orientación socialista. A mi vuelta al Perú, en 1923, en reportajes, conferencias en la Federación de Estudiantes, en la Universidad Popular, artículos, etc., explíquela situación europea e inicié mi trabajo de investigación de la realidad nacional, conforme al método marxista. En 1924 estuve, como ya lo he contado, a punto de perder la vida. Perdí una pierna y me quedé muy delicado. Habría seguramente ya curado del todo con una existencia reposada. Pero ni mi pobreza, ni mi inquietud espiritual me lo consienten. No he publicado más de dos libros que el que Ud. conoce. Tengo listos dos y en proyecto otros dos. He aquí mi vida en pocas palabras. No creo que valga la pena hacerla notoria; pero no puedo rehusar los datos que Ud. me pide. Me olvidaba soy un autodidacto. Me matricule una vez en letras en lima, pero con el solo interés de seguir el curso de latín de un agustino erudito. Y en Europa frecuente algunos cursos libremente, pero sin decidirme nunca a perder mi carácter extra-universitario y talvez, si hasta antiuniversitario. En 1925 la federación de Estudiantes me propuso a la universidad como catedrático de la materia de mi competencia; pero la mala voluntad del Rector y, seguramente mi estado de salud, frustraron esta iniciativa.”[1]


El estudio de la evolución intelectual del Amauta peruano será realizado a partir del esquema trazado por Raimundo Prades Redondez.

2.1.1. ETAPA PURAMENTE LITERARIA (1914-1917)

Mariátegui inició su formación periodística en el diario La Prensa, (1909-1916) fue allí donde escribió sus primeros artículos alternando con Abraham Valdelomar y César Falcón quienes con Manuel González Prada ejercieron gran influencia en esa etapa de su formación. En 1916 Mariátegui escribiría sus primeros versos con la influencia de la estética de Colónida el grupo literario formado por Valdelomar junto con More, Gibson y algunos principiantes y escritores adolescentes. La prosa elegante, la actitud crítica, la vocación por la innovación de Mariátegui tienen su origen en Colónida. Su obra de carácter literario, consta de algunos sonetos publicados en Colonida, la obra de teatro "Las tapadas" escrita junto a Julio Baudoin, y "La Mariscala" obra escrita junto a Valdelomar. Otros hechos que forman parte de esta etapa son su reclusión en el Convento de los Descalzos, el premio municipal de literatura por su crónica “La Procesión del Señor de los Milagros” y su encierro en prisión por participar en el baile de Norka Rouskaya en el Cemente­rio de Lima. Desde 1916 a 1919 Mariátegui permanecería en el diario “El Tiempo.

Mariátegui nos dice: «“Colonida” representó una insurrección –decir una revolución sería exagerar su importancia- contra el academicismo y sus oligarquías, su énfasis retórico, su gusto conservador, su galantería dieciochesca y su melancolía mediocre y ojerosa… Los colonidos no coincidían sino en la revuelta contra todo academicismo. Insurgían contra los valores, las reputaciones y los temperamentos académicos. Su nexo era una protesta; no una afirmación. (…) El colonidismo negó e ignoró la política. Su elitismo, su individualismo, lo alejaban de las muchedumbres… Los colonidos no tenían orientación ni sensibilidad políticas. La política le parecía una función burguesa, burocrática y prosaica.[2]

Pese a la superación de su etapa literaria, creemos que la participación de Mariátegui en el movimiento “colónida” es la primera estación decisiva en el curso de su formación intelectual.

2.1.2. ETAPA DE INCIPIENTES PREOCUPACIONES SOCIALES (1918-1919)

Mariátegui abandonaría esta etapa literaria, antes del viaje a Europa. Nos dice “Desde 1918, nauseado de política criolla, me oriente resueltamente hacia el socialismo, rompiendo con mis primeros tanteos de literario aficionado de decadentismo y bizantinizmo finiseculares, en pleno apogeo”. Dos hechos serían decisivos para este cambio: la experiencia periodística y la Revolución Rusa.

En su labor periodística Mariátegui junto a César Falcón fundó la revista Nuestra Época, que sólo publicaría 2 números y que contaría con la colaboración de Cesar Vallejo. Debido a su artículo "El deber del Ejército y el deber del Estado", publicado en el primer nú­mero, sería atacado por integrantes del ejercito. En 1919 Mariátegui renunció al diario “El Tiempo”, y fundó el diario “La Razón” desde donde apoyó el paro general por el abaratamiento de las subsistencia y la reforma universitaria, dicho diario fue clausurado por Leguía, debido a su línea de oposición a los tres meses de su fundación; Mariátegui además participó en el Comité de Propaganda y Organización Socialista, del cual se separa pronto por divergencias internas. En manos de Leguía la deportación fue la formula eficiente para hacer desaparecer a la oposición, Víctor Andrés Belaunde, fue exiliado durante todo el Oncenio desde 1921, cuando dio un discurso universitario en contra del régimen; el estudiante Víctor Raúl Haya de la Torre fue expatriado a raíz de su oposición activa a la consagración del país al Corazón de Jesús en 1923. Y Mariátegui no sería la excepción, junto a César Falcón fue nombrado “agente de propaganda periodística" en Europa. Ambos amigos aceptaron el exilio disimulado y se embarcaron hacia el viejo continen­te afines de ese año.

Así Mariátegui, puso fin al periodo de su vida considerado por él mismo como su "edad de piedra" durante el cual publicó 840 artículos sociopolíticos y crónicas, 37 poemas, 37 artículos de crítica: literaria; y arte, y 15 cuentos. Aunque no se ha valorado correctamente esta etapa en la formación de Mariategui considerada por él mismo su edad de piedra, en un artículo sobre Waldo Frank, Mariátegui hace una confesión que nos ayuda a comprender adecuadamente la importancia de esta etapa en la vida y obra posterior del Amauta.

En la formación de Frank, mi experiencia me ayuda a apreciar un elemento: su estación de periodista. El periodismo puede ser un saludable entrenamiento para el pensador y el artista. Ya ha dicho alguien que más de uno de esos novelistas o poetas que miran al escritor de periódico con la misma fatuidad con que el teatro miraba antes al cine, negándole calidad artística, fracasarían lamentablemente en un reportaje. Para un artista que sepa emanciparse de él a tiempo, el periodismo es un estadio y un laboratorio en el que se desarrollará facultades críticas que, de otra suerte, permanecerían tal vez embotadas. El periodismo es una prueba de velocidad[3]

2.2. VIAJE A EUROPA (1919-1923)

El viaje a Europa es la etapa determinante de la evolución intelectual de Mariátegui. Su itinerario en Europa se inicia en Francia, es allí donde conoce a Henry Barbusse y al grupo Clarté con quienes mantendría buenas relaciones hasta 1930. 

Robert Paris sostiene que este encuentro será fundamental para la evolución de Mariátegui: 
“El tipo de periodismo político-cultural que más influenció a Mariátegui está en la línea del grupo Clarté. Fundamentalmente, a partir de la trayectoria ejemplar de Barbusse, a quien el Amauta admiraba profundamente… se trata, por lo demás, de un elemento común a todo el período: desde la Claridad de Haya de la Torre a la del argentino Aníbal Ponce o a L’Ordine Nuovo de Gramsci, la práctica de los intelectuales de los años 1920-1930 está ubicada bajo el signo de la experiencia prestigiosa inaugurada por Barbusse”.

En diciembre de 1919, Mariátegui se trasladó a Génova y recorrió Italia hasta junio de 1922, cuando emprendió el peregrinaje por otras ciudades europeas. En Italia, Mariátegui participó del Congreso de Livorno o XVII Congresso Nazionale del Partito Socialista Italiano”, (enero de 1921) y la Conferencia Económica Internacional (mayo de 1922), dos eventos de relevancia nacional y repercusión mundial que le permitieron internalizar los conflictos del movimiento comunista internacional. Robert París reconoce que la formación ideológica de Mariátegui es principalmente italiana, pues allí vivió una revolución en marcha, junto con los conflictos entre maximalistas y reformistas en el ámbito del socialismo. Además fue testigo del avance arrollador del fascismo a expensas del socialismo.

Según Raimundo Prado, Mariátegui “expresa su identificación con el naciente partido comunista italiano y su admiración por su estado mayor el ingeniero Bordiga, el abogado Terracini, el profesor Graziadei, el escritor Gramsci. Señala a L`Ordine Nuovo como el modelo de prensa revolucionaria, dirigido por “dos de los más notables intelectuales del partido: Terracini y Gramsci… Expresa su identificación con el movimiento “Spartakus” dirigido por Rosa Luxemburgo y Kart Liebknecht”[4]

Fernanda Beigel sostiene que la influencia de L`Ordine Nuevo y Gramsci en Mariategui pertenece más al tipo de praxis editorial que ella denomina editorialismo prográmatico:

“La función dinamizadora de un periódico como L’Ordine Nuevo (cuestión que Mariátegui advirtió con toda claridad); al papel de la cultura y la educación de las masas en la lucha política; a la intención performativa de los emprendimientos periodísticos, y a la combinación, en una estrategia editorialista, de la difusión cultural con los fines políticos y de partido... Por eso la experiencia italiana sirvió como marco para la elaboración de la praxis editorialista de Mariátegui, cuestión que podrá verse con claridad en el diseño de su estrategia Amauta-Labor en 1929” [5]. Además señala: “En el caso peruano, el editorialismo confluiría más tarde, del mismo modo que L’Ordine Nuovo, con la creación de un partido, aunque en el primero aquella praxis tuvo un poco más de tiempo para su desarrollo»[6].

En Europa tuvo lugar la etapa decisiva de la formación intelectual-revolucionaria de Mariátegui, allí comprendió “la esencia revolucionaria del marxismo”. De esta etapa de su vida dirá en la Advertencia de los 7 ensayos:
He hecho en Europa mi mejor aprendizaje. Y creo que no hay salvación para Indoamerica sin la ciencia y el pensamiento europeo u occidentales… Tengo una declarada y enérgica ambición: la de concurrir a la creación del socialismo peruano.”[7]

2.3. PREDICA Y GESTACIÓN DE UN SOCIALISMO PROLETARIO EN EL PERÚ (1923-1930)

Veamos las principales hechos que marcaron su vida a su regreso de Europa:

El 17 de marzo de 1923 regresa a Lima, comienza a escribir artículos acerca de la situación social en Europa y a estudiar la sociedad peruana desde un enfoque marxista. También retoma el contacto con Víctor Raúl Haya de la Torre, futuro líder del APRA. En octubre de 1923 Haya viaja a México en calidad de exiliado, dejándole a Mariátegui la dirección de la revista Claridad, cuyo quinto número fue dedicado a Lenin. Durante ese periodo también se convirtió en profesor de la Universidad Popular González Prada.

En 1924, debido a una antigua lesión, debió amputarse la pierna. En setiembre de 1926 funda la revista Amauta (Del quechua hamaut'a, que significa sabio o maestro), donde publicó algunos artículos que pasarían luego a formar parte de su obra cumbre 7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana publicada en 1928. La revista estaría destinada a convertirse en expresión de un socialismo incluyente, de la cultura peruana y de toda América Latina en general. Pluralista por esencia, esta publicación acogió a las voces más diversas, sin importar credo político ni origen social. Prueba de ello lo dan las distintas contribuciones de pensadores e intelectuales tan sobresalientes en su tiempo como José María Eguren, Martín Adán, Luis Alberto Sánchez, entre otros distinguidos escritores.
Fue puesto en prisión en 1927 durante el proceso contra los comunistas, pero luego le dieron arresto domiciliario. En 1928 rompe con el APRA del líder Víctor Raúl Haya de la Torre y funda el Partido Socialista Peruano. Este partido se consolidó en octubre de ese año y Mariátegui se convertirá en su Secretario General (Luego de su muerte el partido cambiará de nombre y se llamará Partido Comunista del Perú). Durante el mismo periodo, funda la revista proletaria Labor. Ese año se publican los 7 ensayos...'. La obra es considerada como el primer texto dedicado al análisis de la sociedad latinoamericana. Al año siguiente, 1929 funda la Confederación General de Trabajadores del Perú. Finalmente fallece el 16 de abril de 1930, casi en vísperas de su esperado viaje para radicar en Buenos Aires, debido a complicaciones ligadas a la amputación de su pierna.

Raimundo Prado señala que los últimos 7 años de la vida de Mariátegui, están marcados por su completa entrega a la creación del movimiento socialista en el Perú ello implicó: 
a) la organización revolucionaria del proletariado en un partido de clase, 
b) la realización de un diagnostico teórico de la realidad peruana, y 
c) la preparación de una estrategia revolucionaria. 
A lo cual queremos agregar: 
d) la praxis editorial como medio para la formación intelectual y cultural del proletariado peruano.

CAPITULO II
PRAXIS TEÓRICA Y POLÍTICA DE JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI

I. JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI UN INTELECTUAL REVOLUCIONARIO.

Mariátegui representa el intelectual revolucionario en oposición a los intelectuales puros, de ellos dice: 
“Los intelectuales son, generalmente, reacios a la disciplina, al programa y al sistema. Su psicología es individualista y su pensamiento es heterodoxo. En ellos, sobre todo, el sentimiento de la individualidad es excesivo y desbordante. La individualidad del intelectual se siente casi siempre superior a las reglas comunes. Es frecuente en fin, en los intelectuales el desdén por la política. La política les parece una actividad de burócratas y de rábulas. Olvidan que así es tal vez en los periodos quietos de la historia, pero no en los periodos revolucionarios, agitados, grávidos, en que se gesta un nuevo estado social y una nueva forma política. En estos períodos la política rebasa los niveles vulgares e invade y domina todos los ámbitos de la vida de la humanidad. (…) Una revolución representa un grande y vasto interés humano. Al triunfo de ese interés no se opone nunca sino los prejuicios y los privilegios amenazados de una minoría egoísta. Actualmente, por ejemplo, no es concebible un hombre de pensamiento para el cual no exista la cuestión social. Abunda insensibilidad y sordera de los intelectuales a los problemas de su tiempo, pero esta insensibilidad y esta sordera no son normales. Tiene que ser clasificadas como excepciones patológicas. (…) Al escritor y al artista no les gusta confesarse abierta y explícitamente reaccionarios. Existe siempre cierto pudor intelectual para solidarizarse con lo viejo y lo caduco. Pero realmente los intelectuales no son menos dóciles ni accesibles a los prejuicios y a los intereses conservadores que los hombres comunes. ”[8] Mariátegui no concibe un intelectual sin sensibilidad social, y por ello afirma que el ser consciente de los problemas sociales y no participar activamente en el cambio social es una deslealtad.

Luego señala lo siguiente: “Pasa sobre todo que a la revolución no se llega solamente por una vía fríamente conceptual. La revolución más que una idea, es un sentimiento. Más que un concepto es una pasión. Para comprenderla se necesita una espontánea actitud espiritual, una especial capacidad psicológica”.[9] Mariátegui sabe que el hombre no es una mera abstracción racional, sino que el hombre concreto, es aquel que no solo posee razón, si no que también es afectado en sus emociones, sus sentimientos, es consciente, pues, del factor emocional (condiciones subjetivas) que mueven al revolucionario.

Mariategui en un artículo sobre Henry Barbuse afirma lo siguiente:
“Barbuse recuerda a los intelectuales el deber revolucionario de la Inteligencia. La función de la inteligencia es creadora. No debe, por ende, conformarse con la subsistencia de una forma social que su crítica ha atacado y corroído tan enérgicamente (…) El pretexto de la repugnancia a la política es un pretexto femenino y pueril, La política es hoy la única grande actividad creadora Es la realización de un inmenso ideal humano. La política se ennoblece, se dignifica, se eleva cuando es revolucionaria. Y la verdad de nuestra época es la Revolución.”[10]

“La revolución es una obra política. Es una realización concreta. Lejos de las muchedumbres que la hacen, nadie puede servirla eficaz y validamente. La labor revolucionaria no puede ser aislada, individual, dispersa. Los intelectuales de verdadera filiación revolucionaria no tienen más remedio que aceptar un puesto en una acción colectiva.”

“La revolución rusa en Lenin, Trostky y otros ha producido un tipo de hombre “pensante y operante (…) Marx inició este tipo de hombre de acción y pensamiento. Pero en los lideres de la revolución rusa aparece , con rasgos mas definidos. Lenin, Trostky, Bukharin, Lunatcharsky, filosofan en la teoría y la praxis.” [11]

Mariátegui dirá de si mismo:  “Mi pensamiento y mi vida constituyen una sola cosa, un único proceso.” Creemos que en Mariátegui la teoría confluye con su praxis política en una unidad indisoluble, forma parte de aquellos “intelectuales revolucionarios”. Pero por razones metodológicas hemos dividido el presente capitulo en dos: su praxis teórica y su praxis política


II. PRAXIS TEÓRICA DE MARIÁTEGUI:

2.1. Pensamiento Marxista de Mariátegui

Siguiendo a Raimundo Prado Redondez afirmamos que el marxismo es la doctrina dominante y predominante en el pensamiento de Mariátegui. En Europa Mariátegui hizo suya “la esencia revolucionaria del marxismo”. Por ello de regreso al Perú, toda la teoría y la praxis de Mariátegui desembocan en un único objetivo, la realización del socialismo peruano.

Hugo Neira señala que la idea de Revolución es la idea que domina el pensamiento de Mariátegui. Para Mariátegui lo esencial del marxismo era su carácter revolucionario. “El marxismo,­ donde se ha mostrado revolucionario –vale decir donde ha sido marxismo- no ha obedecido nunca a un determinismo pasivo y rígido.”[12] Por ello Mariátegui rechazará cualquier interpretación reformista del marxismo por ver en ellas el espíritu reaccionario y conservador. Dentro de esta misma problemática Mariátegui examina el determinismo histórico en Marx, a la luz de dos tendencias: los reformistas postulan el “determinismo mecánico” y a los cuales acusa de identificarse con la “burguesía conservadora” y la otra tendencia revolucionaria que postula el “determinismo dialéctico” de Marx, postura a la cual se adhiere Mariátegui. Citando Adriano Tilgher sostiene: La táctica marxista es, así, dinámica y dialéctica como la doctrina misma de Marx: la voluntad socialista no se agita en el vacío, no prescinde de la situación preexistente, no se ilusiona de mudarla con llamamientos al buen corazón de los hombres, sino que se adhiere solidamente a la realidad histórica, más no resignándose pasivamente a ella; antes bien, reaccionando contra ella, siempre mas enérgicamente, en el sentido de reforzar económica y espiritualmente al proletariado, de acentuar en el la conciencia de su conflicto con la burguesía”

Para Raimundo Prado Redondez Mariátegui es “el primer intelectual revolucionario que ha tenido el privilegio de asumir la posición de clase del proletariado”[13] en el Perú. “Asumir una posición de clase significa la identificación con una clase determinada, lo cual implica: (1) optar por su punto de vista o perspectiva histórica; (2) la defensa de sus intereses y su militancia en organizaciones de clase. La posición de clase integra pensamiento y acción; implica problemas cognoscitivos, organizativos y estratégicos. Mariategui asumió una sólida, radical y orgánica posición de clase del proletariado. No hay un solo ensayo, un solo articulo, desde que adopto la posición socialista, donde no haya tomado una posición de clase. Así, demando la necesidad de formar la “conciencia de clase” del proletariado; la necesidad de promover un socialismo de clase (proletario) y de organizar un partido de clase.
Su mensaje al segundo Congreso Obrero (1927), por ejemplo, es un planeamiento dramático de la necesidad de formar la “conciencia de clase”, de organizar al proletariado peruano conforme al “principio clasista”. En los Estatutos de la Confederación General de Trabajadores del Perú (1929), redactado por Mariategui, se consigna en los “Fines”, art. 2, inc. D. como tarea prioritaria, “desarrollar la conciencia de clase” de los obreros.”[14]

Otra tesis esencial del marxismo sostenida por el Amauta, señalada por Raimundo Prado: “la economía no solo es la fuerza determinante que preside el movimiento social sino es portadora del principio explicatorio de la historia”[15]. También considera los 7 ensayos de la interpretación de la realidad peruana como “el primer esfuerzo marxista por fundamentar en el estudio del hecho económico la historia peruana”[16], Mariátegui deriva el problema del indio al problema de la tierra, de carácter económico, también afirma que el problema de la educación es un problema económico social.

Otra característica del pensamiento marxista es la defensa de una estrategia política marxista-leninista: la revolución socialista en el Perú. Señalaremos algunas de las afirmaciones de Raimundo Prado Redondez sobre este punto:
1) La imposibilidad, en los países semicoloniales, de lograr el desarrollo del capitalismo nacional. Esto es, un capitalismo autónomo desligado del imperialismo.
2) La imposibilidad de repetir todas las fases de la producción capitalista como premisa de la revolución socialista en el Perú.
3) Que en el Perú solo el proletariado, en alianza con las masas campesinas, puede ser el agente de la revolución social.

En conclusión, la posición de Mariátegui es una posición marxista-leninista por: a) su militante posición de clase del proletariado, b) la utilización metodológica del marxismo, c) la interpretación económica del proceso histórico, d) la defensa y la aplicación de una estrategia marxista-leninista de la revolución socialista.”

2.1.1. El “marxismo asimilador” de Mariátegui

Como hemos indicado ya, Mariategui asume una postura revolucionaria bien definida, pero su marxismo se enriquece con fuentes no marxistas. Al respecto Mariategui mismo dirá: “El marxismo no puede estar al margen del movimiento intelectual. Vitalismo, activismo, pragmatismo, relativismo, ninguna de estas corrientes filosóficas, en lo que podían aportar a la Revolución, han quedado al margen del movimiento intelectual marxista”. Según Raimundo Prado considera que el marxismo de Mariategui es un “marxismo asimilador” ya que incorpora todo lo asimilable que se produce fuera de él, sin abandonar ni por un instante sus principios esenciales y orgánicos.

a) El marxismo como “creación heroica”
Mariategui era consciente del factor psicológico y social de la revolución, por ello concebía el marxismo como creación heroica” quizá no sería erróneo afirmar que esta idea surgiría de su experiencia en Europa en Italia donde fue testigo del surgimiento del Fascismo. Mariategui señala que “vivir dulcemente” es para burgueses; el revolucionario debe “vivir peligrosamente”:
Mariategui nos dice: Todas las energías románticas del hombre occidental, anestesiadas por largos lustros de paz confortable y pingüe, renacieron tempestuosas y prepotentes. Resucitó el culto a la violencia. La Revolución Rusa insufló en la doctrina socialista un ánima guerrera y mística. Y al fenómeno bolchevique siguió el fenómeno fascista… los revolucionarios, como los fascistas, se proponen por su parte, vivir peligrosamente.[17]
La vida más que pensamiento, quiere ser hoy acción esto es: combate. El hombre contemporáneo tiene necesidad de fe. Y la única fe que puede ocupar su yo profundo, es una fe combativa. No volverán, quien sabe hasta cuando, los tiempos de vivir con dulzura. La dulce vida pre-belica no genero sino escepticismo y nihilismo. Y de la crisis de este escepticismo y de este nihilismo, nace la ruda, la fuerte, la perentoria necesidad de una fe y de un mito que mueva a los hombres a vivir peligrosamente”[18]

Mariategui dira: “No queremos, ciertamente, que el socialismo sea en América, calco y copia. Debe ser creación heroica. Tenemos que dar la vida con nuestra propia realidad, en nuestro propio lenguaje, el socialismo indo-americano. He aquí una misión digna generación nueva.”[19]

b) El marxismo como “mito” y “dogma”
Veamos este aspecto del Amauta en el siguiente fragmento suyo: “Todas las investigaciones de la inteligencia contemporánea sobre la crisis mundial desembocan en esta unánime conclusión: la civilización burguesa sufre de falta de un mito, de una fe de una esperanza. Falta que es la expresión de su quiebra material. El racionalismo no ha servido sino para desacreditar a la razón. Pero ni la razón ni la ciencia pueden ser un mito. Ni la razón ni la ciencia pueden satisfacer la necesidad de infinito que hay en el hombre… el hombre, como la filosofía lo define, es un animal metafísico. No se vive fecundamente sin una concepción metafísica de la vida. El mito mueve al hombre en la historia. Sin un mito la existencia del hombre no tiene ningún sentido histórico La historia la hacen los hombres poseídos e iluminados por una creencia superior, por una esperanza super-humana; los demás hombres son el coro anónimos del drama”[20].

Mariátegui cree que el carácter revolucionario del marxismo para hacer asimilado profundamente se erige como un “dogma”. Por mi parte no creo en una cultura sin dogmas ni en un Estado agnóstico. Y aun me siento tentado a declarar que, -partiendo de puntos de vista inconciliablemente opuestos-, coincido con Henri Massis en que solo el dogma es fecundo. Hay dogmas y dogmas y hasta el de repudiarlos todos es, a la postre, uno más”. [21] En otro articulo nos dice: Massis tiene razón cuando afirma que solo hay posibilidad de progreso y de libertad dentro del dogma. Nada garantiza como el dogma la libertad creadora, la función germinal del pensamiento. (…) Pero ¿a qué se refiere Mariategui cuando utiliza la palabra “dogma”, veamos lo que nos dice: El dogma es entendido aquí como una doctrina de cambio social. (…) El intelectual necesita apoyarse, en su especulación, en una creencia, en un principio, que haga de el un factor de la historia y del progreso. (…) El dogma, si así se prefiere llamarlo, ensanchando la acepción del término, no ha impedido a Lenin ser uno de los más grandes revolucionarios y uno de los mas grandes estadistas. Un dogmático como Marx, como Engels, influye en los acontecimientos y las ideas. (…) El dogma no es un itinerario sino una brújula para el viaje. Como vemos lo que Mariategui denomina “dogma” a una creencia fuertemente arraigada en el ser humano y que es su principio de acción.

Otros pensadores que han influido en el pensamiento del Amauta son:

Henry Barbusse y el Grupo Clarté.
Conversando con Armando Bazán, recordaba Máríátegui había señalado la admiración que sentía por Henry Barbbuse: “Barbusse era, pues, uno de mis ídolos cuando salí del Perú, y abrigaba la remota esperanza de conocerle personalmente. Su libro “El Infierno” me causó una de las más hondas emociones de mi vida. Algunos meses después pude ver a Barbusse en las oficinas de Clarté, con el objeto de hacerle un reportaje. Sería el primer tramo en la senda que lo conduce al comunismo. Luego explicaría Mariátegui que ésta era la trayectoria fatal de Clarté. No es posible entregarse a medias a la Revolución. Una profunda amistad -aparte de la identificación política- se anuda entre ambos escritores por encima de la distancia. Como epitafio en el mausoleo del esclarecido ensayista peruano, en el cementerio de Lima, están grabadas las siguientes palabras de Barbusse: “¿Ustedes no saben quién es Mariátegui? Es una nueva luz de América, un espécimen nuevo del hombre americano”.

George Sorel, es uno de los autores que influyeron en el pensamiento del Amauta, en su Defensa al Marxismo, encontramos expuestas los principales aportes de Sorel, según Mariategui, al Marxismo. Según Mariategui Sorel representa “el retorno a la concepción dinámica y revolucionaria de Marx y su inserción en la nueva realidad intelectual orgánica” agrega además “Sorel encuentra en Bergson y los pragmatistas ideas que vigorizan el pensamiento socialista restituyéndole a la misión revolucionaria. La teoría de los mitos revolucionarios, que aplica al movimiento socialista la experiencia de los movimientos religiosos, establece las bases de una filosofía de la revolución, profundamente impregnada de realismo psicológico y sociológico, a la vez que se anticipa a las conclusiones del relativismo contemporáneo… la reivindicación del sindicato, como factor primordial de una conciencia genuinamente socialista y como institución característica de un nuevo orden económico y político. Sorel esclareciendo el rol histórico de la violencia, es el continuador mas vigoroso de Marx”[22] Mariategui dirá de Sorel: “la fortuna de la herejia depende de sus elementos o de sus posibilidades de devenir un dogma o de incorporarse en un dogma. (…) El sorelismo como retorno al sentido original de la lucha de clases, como protesta contra el aburguesamiento parlamentario y pacifista del socialismo, es el tipo de herejía que se incorpora al dogma”.

Antonio Gramsci director de la revista L`orde nuovo y fundador del partido comunista italiano, es preciso señalar que la influencia es mas notoria en el praxis editorial y política sino puede verse reflejada si comparamos dos aspectos de ambos pensadores.
Mariategui en la fundación de Amauta revista y en la Fundación del Partido socialista peruano.

La presencia de Federico Nietzsche es notoria en la Advertencia de los 7 ensayos, donde Mariategui nos dice: Mi trabajo se desenvuelve según el querer de Nietzsche, que no amaba al autor contraído a la producción intencional, deliberada, de un libro, sino a aquel cuyos pensamientos formaban un libro espontánea e inadvertidamente…Mi pensamiento y mi vida constituyen una sola cosa, un único proceso. Y si algún merito espero y reclamo que me sea reconocido es el de –también conforme a un principio de Nietzsche- meter toda mi sangre en mis ideas. Es oportuno señalar que el voluntarismo del Amauta si bien es cierto no forma parte de la ortodoxia marxista, tampoco es opuesto a ella, al contrario, nutre el espíritu revolucionario”.

2.2. MARIÁTEGUI Y LA REALIDAD MUNDIAL.

Mariátegui es un gran analista por ser capaz de analizar los problemas de la realidad peruana e interpretación de los procesos históricos mundiales y el rol que jugaba el Perú dentro de este sistema, Mariátegui hace una labor digna de admiración a pesar de sus limitaciones físicas, más no intelectuales, ante la oposición de varios sectores para impartir cátedra en la Universidad Mayor de San Marcos.

Él al considerar importante incluir la herencia incaica y las tradiciones peruanas, se ve el orgullo y espíritu de las masas oprimidas indígenas, partiendo él de ideas del socialismo científico realiza la construcción desde otro criterio la historia del Perú, el enfoque dialéctico sirvió de inspiración a Mariátegui para comprender la historia del Perú en su plenitud y diversidad y por ende el Perú no podía estar ajeno ni al margen de los grandes cambios históricos que ocurrían en el mundo.

Con frecuencia, los adversarios de Mariátegui lanzaban contra él acusaciones, a su modo de ver, “terribles”. El “europeismo” de que le acusaban había, al parecer, conducido a su “apartamiento” de la realidad nacional, y a la “deformación” de sus concepciones ante el influjo de las ideas importadas y “exóticas”. Cosa más absurda y equivocada por que como diría en algún momento, “F. Engels que el hombre percibe en las cosas más de lo que percibe el águila está indicando que la vista humana se a acostumbrado a captar de un modo visual inmediato…” Eso es lo que nos permite poder apreciar en toda su amplitud todos los campos históricos, sociológicos, políticos, culturales, etc. Y se puede captar eso en la sociedad y quien mejor que un intelectual de la talla de Mariátegui por que no se podría apreciar solo una parte sino todo en su conjunto por que la sociedad es una.

La acuciosidad con que Mariátegui seguí los acontecimientos en Europa no era una manifestación de su apología “europeísta” o “eurocentrista”. Debido a esto Mariátegui tiene una visión panorámica de los acontecimientos que pasaban en Europa.

Mariátegui al mencionar que las crisis de otros países debe interesar al país y a los trabajadores es porque también repercute en el trabajador nacional por pertenecer a una misma sociedad y a sus mismas leyes, al dedicar tiempo al análisis de las leyes históricas del triunfo de la gran revolución socialista de octubre es capas de poder proponer una nueva forma de un ordenamiento de la superestructura en nuestro país.

Considero que Mariátegui tiene que haber considerado el aspecto económico del país para la realización de un análisis y el cambio en la conciencia que un pueblo podría aplicarse en el Perú porque se había visto que si es posible un cambio en la superestructura y en un país como el de los Soviéticos tan complejo y el Perú no debería estar ni podría estar ajeno a ello.

Mariátegui no sólo se ocupo de analizar la gran revolución socialista de octubre sino también analizo la situación del fascismo que apareció en Italia y los movimientos fascistas en Austria, Bulgaria, Hungría, Alemania, Francia y otros países, pero analiza más el caso Italiano, convencido que la burguesía y sus agrupaciones financieras estaban interesados en apoyar el fascismo, entendiendo que los burgueses tenían que sacrificar algunas exigencias hacia el proletariado para mantener el viejo sistema que imperaba en esos tiempos.

“La escena contemporánea” primera obra publicada en vida del Amauta abordó la problemática de la realidad mundial, (1925) esta obra prepararía el camino de los 7 ensayos, entre las obras póstumas que abordan la realidad mundial tenemos: Cartas de Italia (1920-1922) Historia de la crisis mundial (Conferencias años 1923-1924) Figuras y aspectos de la vida mundial. 3 tomos (1923-1930) Temas de nuestra América (1922-1930).

Compartimos la opinión de Anatoly Shulgovsky quien nos dice: “La acuciosa atención con que Mariátegui seguía los acontecimiento en Europa, no era una manifestación de su apologético “europeismo” o eurocentrismo, sino que se debía a que el pensador peruano veía en los procesos que se operaban en Europa una nueva confirmación de la Unidad de la Historia Universal, la ligazón indestructible entre las distintas corrientes del proceso mundial de liberación.

“No faltan quienes me suponen un europeizante ajeno a los hechos y a las cuestiones de mi país.” – dirá Mariátegui en la Advertencia de sus 7 ensayos,- “Que mi obra se encargue de justificarme contra esta barata e interesada conjetura”

2.3. Mariátegui y la Interpretación de la Realidad Nacional

Mariategui creía que al Perú le era imposible permanecer al margen de los grandes cambios históricos que ocurrían en el mundo. Vemos reflejada en toda su obra y sus praxis su gran preocupación por el cambio social de nuestro país, pero dentro del contexto mundial.

En este sentido los 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana, representan su obra más destacada y un análisis marxista de la sociedad peruana, abordando el problema de la economía sostendrá que en el Perú “coexisten elementos de tres economías diferentes: bajo el régimen de economía feudal, nacido de la Conquista, subsisten en la Sierra algunos residuos vivos, todavía, de la economía comunista indígena. En la Costa, sobre un suelo feudal, crece una incipiente economía burguesa”, el problema del indio según Mariategui en realidad se deriva del problema de la tierra, el problema de la educación que será abordado luego, el problema religioso, centralismo y gamonalismo, el problema artístico, etc.

Manfred KossoK nos dice al respecto: “En este enfoque del estudio de la realidad peruana se reflejó brillantemente su posición de pensador revolucionario, que luchaba por crear un nuevo Perú en un mundo nuevo. Para esto era necesario realizar una labor verdaderamente titánica en el análisis y la interpretación de la realidad peruana en el estudio de la peculiaridad y originalidad de la historia del Perú, y para revelar, valga la expresión, sus valores autóctonos tomando en consideración el influjo de la historia universal en la historia del Perú… Cuando Mariátegui llama ensayos a su trabajo más famoso y mas penetrante, que es a la vez de inequívoca orientación programática, no lo hace indudablemente por falsa modestia, sino pensando que representa para el Perú (y América Latina) una etapa determinada de conciencia marxista y que, por consiguiente, se encuentra aún en medio del proceso cognoscitivo, Mariátegui que ve sus concepciones en constante desarrollo e incremento, no corre nunca el peligro de enunciar juicios absolutos. Muy al contrario, para él se trata siempre de suscitar el diálogo y la crítica con el objeto de provocar nuevos conocimientos; asimismo, en sus reflexiones sobre la creación de un Ateneo para estudios sociales y económicos”, subraya la necesidad de un trabajo en equipo de hombre que compartan las mismas ideas.”[23]

2.4. Mariátegui y la Educación

Mariategui aborda el problema educativo en su ensayo titulado “El proceso de la instrucción pública”, ensayo que a continuación resumimos y presentamos sus principales aportes:

Para Mariategui tres influencias se suceden en el proceso de la instrucción en la República: la herencia española, la influencia francesa y la influencia norteamericana. La educación nacional, por consiguiente, no tiene un espíritu nacional: tiene más bien un espíritu colonial y colonizador.

De España hemos adquirido el sentido aristocrático y un concepto eclesiástico y literario de la enseñanza. La idea de la cultura como privilegio de casta, cerraba la educación universitaria a los mestizos y el pueblo no tenía derecho a la instrucción. La enseñanza tenía por objeto formar clérigos y doctores. La herencia española fue una herencia económica y social. El concepto aristocrático y literario de la educación correspondió absolutamente al régimen y economía feudal.
La República heredó del Virreinato un régimen feudal y aristocrático. Se persistió en una orientación literaria y retórica. Mantuvo por ello el principio de privilegio., no hubo quien reclamara una orientación práctica dirigida a estimular el trabajo, a empujar a los jóvenes al comercio y la industria. Menos aún había quien reclamase una orientación democrática, destinada a franquear el acceso a la cultura a todos los individuos.

La influencia francesa vendría a acentuar y complicar el concepto literario y retórico, de la cual había señalado Renan estaba cerrada al progreso, acentuó y complicó el modo enseñanza trasmitido por la influencia española.

La adopción del modelo norteamericano, propuesto por el Dr. Manuel Vicente Villarán, representante el pensamiento demoburgués. Llevó al predominio de las profesiones liberales. El vicio fundamental fue su incongruencia con “las necesidades de la evolución de la economía nacional” y de su olvido de la existencia del “factor indígena”. Según Villarán “debemos enmendar el equivocado rumbo que hemos dado a la educación nacional, a fin de producir hombres prácticos, industriosos y enérgicos porque ellos son los que necesita la Patria".

“La reorganización de la enseñanza tiene que estar dirigida por sus propios hombres. La intervención de especialistas extranjeros no puede rebasar los límites de una colaboración.”

La reforma de 1920 tuvo carácter conservador mantuvo en la enseñanza todos los privilegios de clase y de fortuna. Confinó a los niños de la clase proletaria en la instrucción primaria dividida, sin ningún fin selectivo, en común y profesional, conservó a la escuela primaria privada, que separa desde la niñez, con rígida barrera, a las clases sociales y hasta a sus categorías. Eso demuestra según Mariátegui que “no es posible democratizar la enseñanza de un país sin democratizar su economía y sin democratizar, por ende, su superestructura política”.

A continuación hemos realizado un breve resumen de los que principales tópicos sobre el tema educativo extraídos de la obra póstuma de Mariátegui: “Temas de Educación”

Tópico I: Educación laica
Para Mariategui la educación laica posee un carácter demo-liberal-burgués y aparece en la historia como un producto natural del liberalismo y del capitalismo. Piensa al igual que Sorel que este tipo de educación es incapaz de formar el espíritu revolucionario, «la moral laica como Sorel con profundo espíritu filosófico observaba, carece los elementos espirituales indispensables para crear caracteres heroicos y superiores. Es impotente, es invalida para producir valores eternos, valores sublimes. No satisface la necesidad de absoluto que existe en el fondo de toda inquietud humana. No da una respuesta a ninguna de las interrogaciones del espíritu. Tiene por objeto la formación de una humanidad laboriosa, mediocre, ovejuna. La educa en el culto de mitos endebles que naufragan en la gran marea contemporánea: La Democracia, El Progreso, La Evolución, etc.»[24] Además denuncia el carácter nivelador y mediocre de la educación burguesa como vemos en la cita que extrae de Adriano Tilgher quien sostiene: «La escuela del Estado es una de las tres instituciones, destruidas las cuales el Estado moderno caracterizado por el monopolio económico, el centralismo administrativo y el absolutismo burocrático, queda subvertido desde sus cimientos. El cuartel y la burocracia son las otras dos. Gracias a ellas el estado a conseguido anular en el individuo la libertad de querer, la espontaneidad de la iniciativa, la originalidad del movimiento y a reducir la humanidad a uno docilísima grey que no sabe pensar ni actuar sino conforme al signo y según la voluntad de sus pastores. Es sobre todo en la escuela donde el Estado moderno compresor, con el cual aplana y nivela toda la individualidad que se sienta autónoma e independiente.»[25] Mariategui contrapone a la educación laica, la educación revolucionaria y nos dice “en Rusia, en México, en los pueblos que se transforman material y espiritualmente, la virtud renovadora y creadora de la escuela no reside en su carácter laico sino en su espíritu revolucionario. La revolución da ahí a la escuela su mito, su emoción, su misticismo, su religiosidad.”[26]

Tópico II: La libertad de la enseñanza.
Para Mariátegui la educación y la escuela está subordinada al Estado y este a los intereses de la clase dominante, debido a ello esta convencido que la idea de “libertad de la enseñanza” es una abstracción sin sustento en la realidad. “Nada importa en la historia, el valor abstracto de una idea, lo que importa es su valor concreto… la libertad de la enseñanza no es, pues, sino una ficción. El Estado, cualquiera que él sea, no puede renunciar a la dirección y al control de la educación pública. ¿Por qué? Por la razón notoria de que el Estado es el órgano de la clase dominante. Tiene por ende, la función de conformar la enseñanza con las necesidades de esta clase social… Únicamente en los periodos en que los fines del Estado y de la Escuela se conciertan intima y regularmente, es posible la ilusión de una autonomía espiritual e intelectual al menos, de la enseñanza”. Mariategui no concibe la escuela neutra, la educación tiene carácter de clase, y solo la revolución social al producir un nuevo tipo de sociedad traerá en consecuencia un nuevo tipo de educación: “Vano es todo esfuerzo mental por concebir la escuela apolítica, la escuela neutral. La escuela de orden burgués seguirá siendo burguesa. La escuela nueva vendrá con el orden nuevo. La prueba mas fehaciente de esta verdad nos la ofrece nuestra época. La crisis de la enseñanza coincide universalmente con una crisis política”.

Tópico III: Educación y Economía
Para Mariategui el problema educativo debe ser entendido como problema económico-social: “El problema de la enseñanza no puede ser bien comprendido al no ser considerado como un problema económico y como un problema social.” Señala que la educación ha sido influida por el industrialismo: “Los programas y los sistemas de educación pública han dependido de los intereses de la economía burguesa. La orientación realista o moderna, por ejemplo, han sido impuesta, ante todo, por las necesidades del industrialismo. No en balde el industrialismo es el fenómeno peculiar y sustantivo de esta civilización que, dominada por sus consecuencias, reclama de la escuela más técnica que ideólogos y más ingenieros que retores. Luego sostienen que en la actualidad es necesario abandonar una orientación practica y realista en la enseñanza: educación clásica que fomenta un “intelectualismo” lejano de la realidad por la educación con orientación practica y realista: “la educación clásica desarrolla en proporción enorme esos defectos de nuestra naturaleza y podemos esperar un estado de disociación ideológica, en el cual hemos perdido el sentido de la realidad de las cosas… Pestalozzi, Froebel, etc., que han trabajado realmente por una renovación, han tenido en cuenta que la sociedad moderna tiende a ser, sobre todo una sociedad de productores. Su concepción de la enseñanza es sustancialmente moderna. La escuela del Trabajo representa un sentido de trabajadores.” Mariategui cree que la formula europea debe ser aplicada en América: “El desarrollo de la economía hispanoamericana exige una orientación práctica y realista en la enseñanza. El clasicismo no crearía mejores aptitudes mentales y morales (Esta idea, en ultimo análisis, resulta una nueva superstición reaccionaria). En cambio, sabotearía la formación de una mayor capacidad industrial y técnica[27]”.

Tópico IV: La enseñanza única y la enseñanza de clase.
Mariátegui denuncia la educación burguesa es una “educación con carácter de clase” que favorece injustamente a la gente adinerada y margina a la gente pobre. “La enseñanza, en el régimen demo-burgués, se caracteriza, sobre todo, como una enseñanza de clase. La escuela burguesa distingue y separa a los niños en dos clases diferentes. El niño proletario, cualquiera que sea su capacidad, no tiene prácticamente derecho, en la escuela burguesa, sino a una instrucción elemental. El niño burgués, en cambio, también cualquiera que sea su capacidad, tiene derecho a la instrucción secundaria y superior. La enseñanza, en este régimen, no sirve, pues, en ningún modo, para la selección de los mejores. De un lado, sofoca o ignora todas las inteligencias de la clase pobre; de otro lado, cultiva y diploma todas las mediocridades de las clases ricas.” Mariátegui sostiene la necesidad de fomentar la igualdad de oportunidades característica principal de todo gobierno verdaderamente democrático: “La idea democrática no permite mantener en la sociedad compartimentos estancos, castas. Los individuos son libres e iguales y todos tienen el mismo derecho a desarrollarse mediante la cultura. Los niños deben, pues, instruirse juntos en la escuela comunal; no debe haber escuela de ricos y escuelas de pobres. Al cabo de algunos años de instrucción recibida en común se revelan aptitudes del niño y debe entonces comenzar una diferenciación y una multiplicación de las escuelas en escuelas primarias, superiores, escuelas técnicas, y liceos clásicos o modernos. Pero no ser por el hecho del nacimiento o de la fortuna por el que se envié al niño a esta o a la otra especie de escuela; cada uno frecuentará aquella en que, dadas sus disposiciones naturales, pueda llevar sus facultades al maximun de desenvolvimiento”[28]. Mariátegui resalta la importancia de la labor social de la escuela, ya que a ella le compete descubrir las aptitudes de los niños, desarrollarlas al máximo, para luego insertarlo a la sociedad.

Tópico V: NUEVAS CORRIENTES Y LA ESCUELA

Mariátegui hablaba con profunda admiración de la labor de Lunacharsky. Escribió sobre los grandes meritos de este en el nuevo desarrollo de la instrucción pública y en la formación de una nueva cultura democrática. Además, creía en las nuevas corrientes pedagógicas: “La doctrina y el método pedagógico de Pestalozzi y Froebel, -nutridos de los sentimientos e inspirados en las necesidades de una civilización de productores- han tenido como se remarca a la luz de la experiencia contemporánea, una profunda significación revolucionaria.[29] Debemos destacar su afiliación a las ideas pedagógicas de Dewey, Kerschensteiner, Lunatscharsky, Ingenieros, Unamuno, etc. Y su posible recepción en nuestro país “desde nuestro propio proceso histórico”[30].

Tópico VI: EL PROBLEMA DEL PRECEPTORADO

Según Mariategui el Estado burgués no valora la labor del maestro. “El Estado condena a sus maestros a una perenne estrechez pecuniaria. Les niega casi completamente todo medio de elevación económica o cultural y les cierra toda perspectiva de acceso a una categoría superior. De un lado, carecen los maestros de posibilidades de bienestar económico; de otro lado, carecen de posibilidades de progreso científico[31]”.
Mariategui afirma “urge, ante todo, modificar y ennoblecer la profesión de maestro” señala además “no es la remuneración miserable lo único que aleja de la enseñanza a los jóvenes que se sienten inclinados al magisterio. Es, en general, la condición miserable y humillada del preceptor del Estado, condenado casi siempre para conservar su puesto a renunciar a sus dignidad intelectual y espiritual”[32]


Tópicos VII: CONVENCIÓN INTERNACIONAL DE MAESTROS EN BUENOS AIRES
Mariategui expone los principios y acuerdos en la Convención:
1º Orientar la enseñanza hacia el principio de la fraternidad humana, basado en una más justa distribución de la riqueza entre los hombres de todas las latitudes de la tierra;
2º Propiciar en la enseñanza, la modificación del criterio histórico actual, despojándolo de su carácter guerrero, dando primacía la historia civil y a la interpretación social de la civilización.
La educación privada y pública – dice una de estas conclusiones – cuando signifique preparación de elites y creación de futuras situaciones de dominación, atenta contra la vida moral de la humanidad. Las elites no deben hacerse: surgirán solas en el cultivo igual de todos los jóvenes espíritus. Los pseudos elites, formadas por el privilegio educativo, no reposan en condiciones naturales, recurren a la fuerza, a la intriga y a la tiranía para sostenerse minando los verdaderos valores sociales de la persistencia humana”[33].

TÓPICOS IX: CRISIS UNIVERSITARIA

Para Mariátegui la crisis universitaria es parte del problema de la educación burguesa, cuya función es el mantenimiento de este sistema social injusto. Denuncia la ausencia de catedráticos y de ideas renovadoras que asuman responsablemente el ideal revolucionario en busca de una nueva sociedad.

Mariátegui nos dice “No existe un problema de la universidad independiente de un problema de la educación pública que abarca todos sus compartimentos y comprende todos sus grados”. Agrega “La crisis es estructural, espiritual, ideológica. La crisis no se reduce a que existen maestros malos. Consiste principalmente, en que faltan verdaderos maestros. Hay en la Universidad algunos catedráticos estimables, que dictan sagaz y cumplidamente sus cursos. Pero no hay un solo ejemplar de maestro de la juventud. No hay un solo tipo de conductor. No hay una sola voz profética, directriz, de leader y de apóstol. Un maestro, uno no más, bastaría para salvar la Universidad de San Marcos, para purificar y renovar su ambiente enrarecido, morboso e infecundo. Las bíblicas ciudades se perdieron por carencia de cinco hombres justos”. [34]

2.5. Obras completas
José Lora Cam[35] “la obra intelectual de Mariátegui fue realizada mayoritariamente en el lapso de siete años, entre 1923 y 1930 en condiciones físicas sumamente difíciles por ello es digno de reconocer su gran valor y esfuerzo. José Lora Cam clasifica las “obras completas” de Mariátegui de acuerdo “al contenido temático” en cuatro grupos:
1) Escritos de Política Internacional
Cartas de Italia (1920-1922)
Historia de la crisis mundial (Conferencias años 1923-1924)
La escena contemporánea (1925)
Figuras y aspectos de la vida mundial. 3 tomos (1923-1930)
Temas de nuestra América (1922-1930)
2) Escritos de crítica literaria o artística
Signos y obras (1921-1930)
El artista y la época (1923-1929)
3) Problemática peruana
Peruanicemos el Perú (1924-1929)
Ideología y política (1924 -1930)
Siete ensayos de interpretación de la Realidad Peruana (1928)
4) Escritos de carácter doctrinario
Temas de Educación (1924-1929)
Defensa del Marxismo (1927)

III. PRAXIS POLÍTICA DE MARIÁTEGUI

3.1. Mariátegui y el Editorialismo Programático

Si bien es cierto se ha resaltado siempre la praxis teórica y política de Mariátegui, Fernanda Beigel sostiene la necesidad de revalorar la praxis editorial de Mariategui. Mariategui distinguió dos grandes bloques: la prensa burguesa y la prensa revolucionaria. Reconoció la importancia de esta última para la transmisión a sus compatriotas un panorama crítico de la situación política y social.

Para Beigel la influencia determinante de Mariategui en la praxis editorial como medio para formar cultural y políticamente al proletariado peruano corresponde a su vida en Italia y la experiencia editorial de L`Orden Nuevo revista dirigida por Gramsci, contraponiendose a Robert Paris quien resalta la influencia de Clarté de Barbusse, “la experiencia italiana sirvió como marco para la elaboración de la praxis editorialista de Mariátegui, cuestión que podrá verse con claridad en el diseño de su estrategia Amauta-Labor en 1929.” De hecho independientemente de cual de estas dos vertientes haya influido en mayor grado, la praxis editorialista programática en Mariátegui es notoria, Beigel concluye:
“Mariátegui también construyó una forma de organización de la cultura a partir del editorialismo programático y consideró necesario un proceso de preparación intelectual de las masas para realizar una revolución en el Perú. Para alcanzar este objetivo desarrolló una revista, Amauta (1926-1930) que constituyó el ejemplo más acabado de la articulación entre el vanguardismo estético y el vanguardismo político en América Latina. Y la acompañó de un periódico, Labor (1928-1929), que pretendía complementar la acción cultural mediante una tarea de información masiva y agitación obrera. Extendió la distribución de sus publicaciones por todo el mundo y llegó a consolidar una red editorialista nacional y otra internacional con más de treinta agencias de representación. Y fundó el Partido Socialista Peruano (1928) para canalizar el proyecto de socialismo indo-americano en su país. La muerte a los 34 años, el golpe de Estado y la institucionalización de la Comintern en el Perú detuvieron este prometedor proceso político-cultural.”

Al respecto Mariátegui dirá: “Para efectuar todos estos trabajos tenemos que contar con los medios de propaganda y ninguno puede ser más efectivo ni más práctico que la prensa obrera”[36].

En setiembre de 1926 fundó la revista Amauta palabra quechua que significa sabio o maestro), La revista estaría destinada a convertirse en expresión de un socialismo incluyente, de la cultura peruana y de toda América Latina en general. Pluralista por esencia, esta publicación acogió a las voces más diversas, sin importar credo político ni origen social. Prueba de ello lo dan las distintas contribuciones de pensadores e intelectuales tan sobresalientes en su tiempo como José María Eguren, Martín Adán, Luis Alberto Sánchez, entre otros distinguidos escritores.

Bajo estas premisas podemos comprender la fundación de la Editorial Minerva en 1925, y en la gestación de la inmortal revista “Amauta” en 1926 – 1930 y del combativo periódico “Labor” 1928-1929.

3.2. Fundación del Partido Socialista Peruano de la Confederación General de Trabajadores del Perú.

La praxis política revolucionaria, y sindical de Mariátegui se orientó a la formación de la conciencia de clase, la formación de un frente único, la confederación general de trabajadores del Perú y la Fundación del Partido Socialista Peruano.

Mariategui buscó siempre la unidad del proletariado peruano, cumpliendo con la idea básica del Manifiesto Comunista de Marx: “Proletarios del mundo, uníos”: “El movimiento clasista entre nosotros, es aún muy incipiente, muy limitado, para que pensemos en fraccionarle en escindirle. (…) Nos toca, por ejemplo suscitar en la mayoría del proletariado peruano, conciencia de clase y sentimiento de clase”.

La labor política de Mariategui en defensa del sindicalismo y el proletariado ser refleja en la formación de la conciencia de clase del proletariado, logrando unificar el movimiento proletario en una centra sindical: La Confederación General de Trabajadores del Perú fue fundada por Mariategui en 1929.

“Al segundo Congreso Obrero le toca echar las bases de una confederación general del trabajo que reúna a todos los sindicatos y asociaciones obreras de la república que se adhieran a un programa clasista (…) Hay que formar conciencia de clase. (…) La conciencia de clase no se traduce en declamaciones hueras y estrepitosas. (…) La conciencia de clase se traduce en solidaridad con todas las reinvindicaciones fundamentales de la clase trabajadora”

En 1928 rompe con el APRA del líder Víctor Raúl Haya de la Torre. Tras la ruptura con el A.P.R.A. Tras la ruptura con Victor Raúl Haya de la Torre para Mariátegui se hizo evidente que el movimiento proletario debía estar dirigido por un partido político. Por eso, contribuyó de manera activa a la fundación del Partido Socialista Peruano a continuación presentamos el Acta de constitución del Partido Socialista Peruano redactada por José Carlos Mariátegui, el 7 de octubre de 1928, como resultado de consultas y conversaciones entre agrupaciones de marxistas en el Perú, quienes acordaron encargar a la célula de Lima, dirigida por José Carlos Mariátegui, la constitución de un partido clasista proletario. El 7 de Octubre de 1928, reunidos en casa de Avelino Navarro, en el distrito de Barranco, un balneario en las afueras de Lima, los nueve miembros del grupo de Lima, entre ellos José Carlos Mariátegui, fundaron el Partido Socialista Peruano y aprobaron la presente Acta de Constitución. En la misma reunión se constituyó el Comité Central, con José Carlos Mariátegui como Secretario General, a quien se encargó la redacción del Programa del Partido, Ricardo Martínez de La Torre como Secretario de Propaganda, y a Bernardo Regman como Tesorero. A Avelino Navarro y Manuel Hinojosa se les encargó coordinar el trabajo sindicalista.

Acta de constitución del Partido Socialista Peruano[37]
Los suscritos declaran constituido un Comité que se propone trabajar en las masas obreras y campesinas conforme a los siguientes conceptos:
1 -La organización de los obreros y campesinos con carácter netamente clasista constituye el objeto de nuestro esfuerzo y nuestra propaganda, y la base de la lucha contra el imperialismo extranjero y la burguesía nacional.
2.-Para la defensa de los intereses de los trabajadores de la ciudad y el campo, el Comité impulsará activamente la formación de sindicatos de fábrica, de hacienda, etc.; la federación de estos en sindicatos de industrias y su confederación en una central nacional.
3.-La lucha política exige la creación de un partido de clase, en cuya formación y orientación se esforzará tenazmente por hacer prevalecer sus puntos de vista revolucionarios clasistas. De acuerdo con las condiciones concretas actuales del Perú, el Cómité concurrirá a la constitución de un Partido Socialista, basado en las masas obreras y campesinas organizadas.
4.-Para precaverse de represiones y persecuciones desmoralizadoras, los sindicatos obreros y campesinos gestionarán su reconocimiento por la Sección del Trabajo. En su Estatuto, su declaración de principios se limitará a la afirmación de su carácter clasista y de su deber de contribuir a la fundación y mantenimiento de una confederación general del trabajo.
5. La organización sindical y el partido Socialista, por cuya formación trabajaremos, aceptarán contingentemente una táctica de frente único o alianza con organizaciones o grupos de la pequeña burguesía, siempre que estos representen efectivamente un movimiento de masas y con objetivos y reivindicaciones concretamente determinados.
6.-El Comité procederá a la formación de comités en toda la República y de células en todos los centros de trabajo, con relaciones estrictamente disciplinadas.
7 de Octubre de 1928.
Debido a las circunstancias políticas del Perú de entonces, el nuevo partido fue denominado "Partido Socialista", para poder aprovechar en algo las posibilidades legales, José Carlos Mariátegui se encargaría de la redacción de los Principios Programáticos del Partido Socialista Peruano. Tras la muerte del Amauta el 16 de abril de 1930. El Partido tomaría definitivamente el nombre de Partido Comunista.

NOTAS
[1] De la carta de fecha 10 de enero de 1927, enviada por JCM al escritor Enrique Espinoza (Samuel Glusberg), director de la revista “La vida literaria”, que aparecia en Buenos Aires y publicada en su número del mes de mayo de 1930, en homenaje a Mariategui.
[2] MARIATEGUI, José Carlos. Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana. Lima. Amauta. 1959. p.244-245.
[3] MARIÁTEGUI, J.C. «Waldo Frank», en: El Alma Matinal y otras estaciones del hombre de hoy, Amauta, Lima, 1983, p. 195.

[4] KOSSOK, Manfred; MELIS, Antonio, y otros. Mariátegui y las Ciencias Sociales. Lima. Amauta. 1980. p. 58.
[5] BEIGEL, Fernanda. Una mirada sobre otra: El Gramsci que conocio Mariátegui. p. 6 En: Internet
[6] Ibid., p. 43,
[7] MARIÁTEGUI, José Carlos. 7 ensayos de la Interpretación de la realidad peruana. Amauta. Lima. 1959. p. 8.
[8] MARIATEGUI, José Carlos. La escena contemporánea. Amauta. Lima. 1971. p. 154.
[9] Ibid., p. 155.
[10] Ibid., p. 158
[11] MARIATEGUI; José Carlos. Defensa al marxismo. Lima. 1969. p. 72.
[12] MARIATEGUI, José Carlos. Defensa del Marxismo. Lima. 1969. pp. 65-68.
[13] KOSSOK, Manfred; MELIS, Antonio, y otros. Mariátegui y las Ciencias Sociales. Lima. Amauta. 1980. p.51
[14] Ibid., p. 74
[15] Ibid., p. 74.
[16] MARIATEGUI, José Carlos. 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana. Amauta. Lima. p. 12
[17] NEIRA, Hugo. Jose Carlos Mariategui en sus textos. Tomo II. Biblioteca Peruana. Peisa. Lima. p. 32.
[18] NEIRA, Hugo. Jose Carlos Mariategui en sus textos. Tomo II. Biblioteca Peruana. Peisa. Lima. p. 34
[19] Mariategui, José Carlos, Ideología y Política. Amauta. Lima. 1970. p. 249-250.
[20] NEIRA, Hugo. Jose Carlos Mariategui en sus textos. Tomo II. Biblioteca Peruana. Peisa. Lima. p. 34.
[21] MARIATEGUI, José Carlos. Temas de Educación. Amauta. Lima. 1988, p. 62-63
[22] MARIATEGUI, José Carlos. Defensa del Marxismo. Lima. 1969. pp. 20-22
[23] KOSSOK, Manfred; MELIS, Antonio, y otros. Mariátegui y las Ciencias Sociales. Lima. Amauta. 1980. p.17
[24] MARIÁTEGUI, José Carlos. Temas de Educación. Amauta. Lima. 1988. p. 21
[25] Ibid., p. 22.
[26] Ibid., p. 23.
[27] Ibid., p.
[28] Ibid., p.
[29] Ibid., p. 50
[30] Ibid., p. 52
[31] Ibid., p. 48
[32] Ibid., p. 58
[33] Ibid., p. 61-62.
[34] Ibid., p.
[35] LORA CAM, José. Filosofía de la Educación. Arequipa. 1986.

[36] MARIATEGUI, José Carlos. Ideología y Política. Amauta. Lima. 1971. p.121.
[37] Fuente: José Carlos Mariátegui, La organización del proletariado, Comisión Política del Comité Central del Partido Comunista Peruano (eds.). Lima: Ediciones Bandera Roja, 1967. Preparado para el Internet: Marxists Internet Archive, diciembre de 2000.

19 de enero de 2008

Sócrates: verdad y democracia griega.


En una sociedad democrática que tiene como principios de igualdad de todos los hombres, la libertad de pensamiento, la libertad de expresión, la tolerancia. Es posible la búsqueda de la verdad por encima de los intereses políticos. Veamos el caso de Sócrates.
La igualdad democrática, implícita o explícitamente niega cualquier tipo de autoridad intelectual, ya que la validez de una afirmación no recae en su adecuación a la realidad, sino en la libertad e igualdad de todo hombre de tener sus propias opiniones sean estas erróneas o verdaderas. La Grecia antigua, vivió aquel hecho, Protágoras, diría el hombre es la medida de las cosas, expresando el ideal democrático de los griegos, los ciudadanos eran iguales más no los esclavos; y el mismo valor tenían sus opiniones. Sócrates comprendía claramente que afirmar que el hombre era la medida de todas las cosas, era justificar el relativismo y anarquía intelectual que reproduciría en los hombres solo más ignorancia y orgullo. Combatió a los sofistas haciéndoles ver las inevitables contradicciones que encierra el relativismo, para Sócrates la sabiduría no era algo dado a los hombres, sino que era algo que todo ser humano que tuviera las condiciones materiales y espirituales podía cultivar. Lamentablemente, el discurso socrático, estaba condenado al fracaso, ya que en una democracia toda afirmación es reducida a mera opinión, y toda afirmación puede ser anulada por su opuesta. De esta manera se postula que nadie puede afirmar una verdad que sea valida para los demás hombres, sino que toda verdad es valida solo para aquel que la afirma. Sócrates creía sin embargo en el poder de atracción de la verdad, y la necesidad de fundamentar nuestra vida y nuestras acciones a través de la búsqueda de la verdad, búsqueda que llevó hasta las últimas consecuencias. Esta labor socrática es una labor necesaria dentro de toda sociedad, aunque aquellos que tienen la misión de realizarla no sean bien vistos, ya que los prejuicios e intereses sociales no siempre son compatibles con la verdad, y la democracia ateniense no perdonó a Sócrates esta osadía, la labor de los sofistas en cambio era vista con mejores ojos por los atenienses ya que ellos enseñaban la retórica, la oratoria, instrumento necesario para el ejercicio de la política y dominio de las masas. La enseñanza de los sofistas era útil en el campo de los intereses políticos.
La retórica lo sabían los sofistas es útil en una democracia, ya que tanto una opinión verdadera como una opinión falsa mediante el discurso retórico puede afirmarse o negarse según las circunstancias e intereses que se quiera defender, si logramos convencer a la mayoría de ello. Ya que el criterio de verdad en una democracia no es la adecuación del juicio con la realidad, sino el asentimiento por parte de la mayoría.

Para Sócrates la verdad no estaba sujeta "al asentimiento de la mayoría", el criterio democrático no podía aplicarse a la verdad, es decir, Sócrates sostenía que la opinión que la mayoría no es necesariamente la verdad, sino que muchas veces la opinión de la mayoría es errónea. Para Sócrates el ser humano debe escuchar la opinión de los hombres de experiencia en una determinada tekcné, por ejemplo: Si tenemos un problema de salud, debemos escuchar al médico, porque es un hombre que conoce sobre las métodos para el mantenimiento de la salud, lo mismo debería suceder para el problema de la verdad, debería escucharse a aquellas personas que a lo largo de su vida, se hubieran dedicado seriamente a su búsqueda, estos eran los filósofos, quienes debían utilizar la noble retórica aquella que busca y trata de comunicar a los demás la verdad y no lo verosímil, no busca manipular. Lamentablemente Sócrates sería por ello confundido con los sofistas.

La osadía de Sócrates fue llamar a las cosas por su nombre, a diferencia de los políticos y sofistas que adulaban al pueblo, para manipularlos, Sócrates denunció el carácter manipulador del arte retórico de los sofistas, denunció el olvido e indiferencia del pueblo griego por la verdad, afirmó la incapacidad de la mayoría para sostener opiniones que se sustenten en la verdad de las cosas. De esta manera Sócrates descalificaba la democracia griega ateniense, y el criterio democrático que legitimiza el poder. El gobernante no podía ser legitimizado por la opinión de la mayoría (muchas veces opinión errónea y manipulada debido a la ignorancia de la población en temas políticos), ya que nadie adquiere la ciencia política por el solo hecho de ser elegido por la mayoría. Si la política era una teckné, ésta debía estar orientada al servicio del bien común.

Y fue así que se convirtió en un peligro para la democracia. Al negar el criterio democrático, Sócrates hería de muerte a la democracia, sin embargo la historia nos ha enseñado que en una democracia la verdad puede convivir con las opiniones erróneas, siempre y cuando no intente ocupar su lugar. La ignorancia es útil para la manipulación del pueblo por parte del político, sobre todo si al que desconoce le hacemos creer que conoce, si al que no tiene ni voz ni decisión en los asuntos públicos, le hacemos creer que tiene voz y decisión en tales asuntos.

Sócrates no vislumbró los intereses políticos que estaban en juego, su búsqueda y defensa de la verdad, no tenía ningún interés político, aunque esto suene difícil de creer para nosotros que tanto nos preocupan estos intereses y que creemos que todos los seres humanos de todas las épocas tuvieron la misma actitud. Su búsqueda sincera de la verdad lo llevó a su muerte. Sócrates fue juzgado por la democracia griega, por impiedad y corrupción de la juventud griega, y condenado a muerte.

Toda democracia implica consentimiento de la mayoría, juego de intereses, manipulación y coacción, pero sobre todo el peor defecto de la democracia es su relativismo, su indeferencia ante la verdad.

7 de noviembre de 2007

El mito de Protágoras

(Platón, Protágoras, 320d-321d)

«... Era un tiempo en el que existían los dioses, pero no las especies mortales. Cuando a éstas les llegó, marcado por el destino, el tiempo de la génesis, los dioses las modelaron en las entrañas de la tierra, mezclando tierra, fuego y cuantas materias se combinan con fuego y tierra. Cuando se disponían a sacarlas a la luz, mandaron a Prometeo y Epimeteo que las revistiesen de facultades distribuyéndolas convenientemente entre ellas. Epimeteo pidió a Prometeo que le permitiese a él hacer la distribución “Una vez que yo haya hecho la distribución, dijo, tú la supervisas “. Con este permiso comienza a distribuir. Al distribuir, a unos les proporcionaba fuerza, pero no rapidez, en tanto que revestía de rapidez a otros más débiles. Dotaba de armas a unas, en tanto que para aquellas, a las que daba una naturaleza inerme, ideaba otra facultad para su salvación. A las que daba un cuerpo pequeño, les dotaba de alas para huir o de escondrijos para guarnecerse, en tanto que a las que daba un cuerpo grande, precisamente mediante él, las salvaba.

De este modo equitativo iba distribuyendo las restantes facultades. Y las ideaba tomando la precaución de que ninguna especie fuese aniquilada. Cuando les suministró los medios para evitar las destrucciones mutuas, ideó defensas contra el rigor de las estaciones enviadas por Zeus: las cubrió con pelo espeso y piel gruesa, aptos para protegerse del frío invernal y del calor ardiente, y, además, para que cuando fueran a acostarse, les sirviera de abrigo natural y adecuado a cada cual. A algunas les puso en los pies cascos y a otras piel gruesa sin sangre. Después de esto, suministró alimentos distintos a cada una: a una hierbas de la tierra; a otras, frutos de los árboles; y a otras raíces. Y hubo especies a las que permitió alimentarse con la carne de otros animales. Concedió a aquellas descendencia, y a éstos, devorados por aquéllas, gran fecundidad; procurando, así, salvar la especie.

Pero como Epimeteo no era del todo sabio, gastó, sin darse cuenta, todas las facultades en los brutos. Pero quedaba aún sin equipar la especie humana y no sabía qué hacer. Hallándose en ese trance, llega Prometeo para supervisar la distribución. Ve a todos los animales armoniosamente equipados y al hombre, en cambio, desnudo, sin calzado, sin abrigo e inerme. Y ya era inminente el día señalado por el destino en el que el hombre debía salir de la tierra a la luz. Ante la imposibilidad de encontrar un medio de salvación para el hombre. Prometeo roba a Hefesto y a Atenea la sabiduría de las artes junto con el fuego (ya que sin el fuego era imposible que aquella fuese adquirida por nadie o resultase útil) y se la ofrece, así, como regalo al hombre. Con ella recibió el hombre la sabiduría para conservar la vida, pero no recibió la sabiduría política, porque estaba en poder de Zeus y a Prometeo no le estaba permitido acceder a la mansión de Zeus, en la acrópolis, a cuya entrada había dos guardianes terribles. Pero entró furtivamente al taller común de Atenea y Hefesto en el que practicaban juntos sus artes y, robando el arte del fuego de Hefesto y las demás de Atenea, se las dio al hombre. Y, debido a esto, el hombre adquiere los recursos necesarios para la vida, pero sobre Prometeo, por culpa de Epimeteo, recayó luego, según se cuenta, el castigo del robo.

El hombre, una vez que participó de una porción divina, fue el único de los animales que, a causa de este parentesco divino, primeramente reconoció a los dioses y comenzó a erigir altares e imágenes a los dioses. Luego, adquirió rápidamente el arte de articular sonidos vocales y nombres, e inventó viviendas, vestidos, calzado, abrigos, alimentos de la tierra. Equipados de este modo, los hombres vivían al principio dispersos y no en ciudades, siendo, así, aniquilados por las fieras, al ser en todo más débiles que ellas. El arte que profesaban constituía un medio, adecuado para alimentarse, pero insuficiente para la guerra contra las fieras, porque no poseían el arte de la política, del que el de la guerra es una parte. Buscaban la forma de reunirse y salvarse construyendo ciudades, pero, una vez reunidos, se ultrajaban entre sí por no poseer el arte de la política, de modo que al dispersarse de nuevo, perecían. Entonces Zeus, temiendo que nuestra especie quedase exterminada por completo, envió a Hermes para que llevase a los hombres la justicia y el respeto, para que fueran los principios ordenadores de la ciudad y lazos comunes de amistad. Preguntó, entonces, Hermes a Zeus la forma de repartir la el respeto y la justicia entre los hombres: “¿Las distribuyo como fueron distribuidas las demás artes?”.

Pues éstas fueron distribuidas así: Con un solo hombre que posea el arte de la medicina, basta para tratar a muchos, legos en la materia; y lo mismo ocurre con los demás profesionales. ¿Reparto así la justicia y el poder entre los hombres, o bien las distribuyo entre todos?. “Entre todos, respondió Zeus; y que todos participen de ellas; porque si participan de ellas solo unos pocos, como ocurre con las demás artes, jamás habrá ciudades. Además, establecerás en mi nombre esta ley: Que todo aquel que sea incapaz de participar del respeto y de la justicia sea eliminado, como una peste, de la ciudad”.»

* * *

Platón pone en boca de Protágoras este hermoso mito, que narra la creación de las especies mortales, los animales y el hombre. Los hombres ante el olvido de Epimeteo se quedan desprotegidos e indefensos, por lo que Prometeo se ve obligado a robar el fuego de Atenea y Hefestos, el fuego que representa la razón e inteligencia, la ciencia, la técnica, elementos necesarios para el dominio de la naturaleza pero insuficientes para la convivencia humana por ello, Zeuz envia con Hermes la virtud etico-política la cual es repartida a todos los hombres por igual. A partir de las verdades que transmite este mito podemos juzgar la crisis de nuestra civilización occidental, todo el progreso científico-tecnológico que el hombre haya podido alcanzar es nada si no esta guiado por la virtud etica, en la actualidad tras el gran despliegue del progreso material, descubrimos que este no es suficiente sino que debemos buscar un progreso espiritual, intentar ser mejores hombres cada día, una sociedad mejor no es una sociedad con mejores maquinas sino con mejores hombres... He aqui la importancia de la ética, elemento esencial en la vida del hombre. No perdamos o dejemos caer en el olvido este obsequio divino...

7 de octubre de 2007

Fragmentos

Lo que esto significa, un ser vivo, se sabe hoy menos que nunca, y por eso se destruye a montones de seres humanos, cada uno de los cuales es una creación valiosa y única de la naturaleza. Si no fueramos algo más que seres únicos. Sería fácil hacernos desaparecer del mundo con una bala de fusil, y entonces no tendria sentido contar historias. Pero cada hombre no es solamente él; también es el punto único y especial, en todo caso importante y curioso, donde, una vez y nunca más se cruzan los fenómenos del mundo de una manera singular. Por eso la historia de cada hombre mientras viva y cumpla la voluntad de la naturaleza, es admirable y digna de toda atención. En cada uno se ha encarnado el espiritu, en cada uno sufre la criatura, en cada uno es crucificado un salvador.

(Herman Hesse, Demian)

4 de octubre de 2007

Historia de Adán y Eva

En la tradición árabe, la historia de Adán y Eva es l a misma que en los relatos de otros pueblos. Por instigación del diablo comieron el fruto prohibido y en castigo fueron expulsados del paraíso. Eva fue enviada a Arabia; Adán a la India, si hay que creer a las poesías de Adí-ben-Zaid. Adán se ganaba la vida regentando una forja.

El diablo, es decir, Iblis, fue exiliado en Dejdda, un puerto en el Mar Rojo, que se encuentra a una jornada (a lomos de camello) de la Meca.

Adán vino a la Meca y, con una piedra traída del Paraíso, levantó el santuario que aún hoy existe y cerca del cual habita Abd-al-Mutalib, futuro abuelo de Mahoma. El santuario se llama Kaaba.

El nombre de Kaaba viene de la forma del edificio, que semeja un dado; en realidad, es rectangular; tiene cerca de diez y doce metros en cada lado y quince de altura.

Al mismo tiempo que la Kaaba, Adán trajo del Paraíso a la Meca, la piedra conocida con el nombre de Maqam-Ibrahim, piedra que hoy se encuentra junto al Santuario.

Durante una peregrinación a la Meca, Adán encuentra a Eva – o Hawa, como la llaman los árabes-. Su encuentro ocurrió en una montaña Arafat, en los alrededores de la Meca. En lengua árabe Ta`arafa significa «se han reconocido». Porque el milagro no consiste en que Adán y Eva se hayan encontrado, sino en que se hayan reconocido. Su separación había durado más de cien años, y ambos habían envejecido y cambiado en ese tiempo. Pero, aunque habían cambiado hasta el punto de no poder reconocerse, se amaron de nuevo y tanto como el primer día en que se vieron. Tuvieron hijos. Los unos fueron buenos y los otros se inclinaron al mal.


Fragmento extraído de: (C. VIRGIL, Gheorghiu “La vida de Mahoma”. Editorial Caralt. Tercera Edición. 1986)